Tras cinco años de la victoria del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) en las urnas, muchos son los mega proyectos emprendidos desde el Gobierno Federal. ¿Cuál es su avance, cuáles las metas y cuáles los pendientes?



Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA)

 


Inaugurado el 21 de marzo de 2022 con un presupuesto total de 88 mil millones de pesos, éste fue el primer gran proyecto impulsado por el gobierno de la Cuarta Transformación.
Actualmente el AIFA opera con regularidad y es reforzado con obras que han mejorado su conectividad como la carretera de Tonanitla, que lo conecta directamente con la Ciudad de México desde el nororiente de la capital del país. Además, en Marzo de 2024 estará terminado el ramal Lechería-AIFA del tren suburbano, vía férrea que conectará tanto a la Ciudad de México con el AIFA desde Buenavista, así como también la zona metropolitana del Estado de México con el nuevo aeropuerto.
Entre otros datos, el nuevo aeropuerto internacional tiene capacidad para recibir más de 400 mil toneladas de carga y transportar a 19.5 millones de pasajeros anuales; cuenta con dos pistas principales simultáneas para aviación comercial y una más para operación militar; la Torre de Control de Tráfico Aéreo es la más moderna de América Latina y la segunda más alta en el país, equipada con sistemas para la operación segura de despegue, aterrizajes y rodajes.



Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec

 


De acuerdo al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, este proyecto impulsará el desarrollo económico en el sureste gracias a la conectividad que establecerá entre el Golfo de México y el océano Pacífico. Actualmente el proyecto presenta un avance de más del 80% y tendrá una primera inauguración en septiembre para comenzar su operación regular en diciembre de 2023.
Además de la vía que conectará las costas de Veracruz y Oaxaca, el proyecto también contempla la conexión férrea mediante dos vías que correrán, por un lado, de Coatzacoalcos, Veracruz, a Palenque, Chiapas, mientras que la segunda será de Ixtepec, Oaxaca, a Ciudad Hidalgo en Chiapas, región que llega a los límites con Guatemala.
Finalmente, a lo largo del tramo principal se construirán 10 parques industriales bajo el esquema de concesiones al sector privado, cuidando que las empresas a instalarse tengan responsabilidad social y pertenezcan a sectores que abonen al desarrollo de la región.



Refinería Olmeca, en Dos Bocas, Tabasco

 


Con la finalidad de lograr la autosuficiencia y soberanía energética, la refinería se comenzó a construir en agosto de 2019 y ha contado con un presupuesto menor a los 17 mil millones de dólares. De acuerdo a lo declarado por el primer mandatario del país, esta refinería tiene una capacidad total de producción de 340 mil barriles diarios de procesamiento de petróleo crudo, entre gasolina y diésel; sin embargo, su operación cotidiana comenzará con la mitad de su producción, misma que se incrementará de manera paulatina.
Actualmente, la refinería está próxima a entrar en funcionamiento, en noviembre de 2023, y operará de acuerdo a las proyecciones realizadas previo su entrega total con una producción cercana a los 80 mil barriles diarios, de acuerdo al último informe de la secretaria de Energía, Rocío Nahle García.
Previo a su Quinto Informe de Gobierno, López Obrador realizó una visita de supervisión tras la cual declaró: “Estamos por alcanzar la autosuficiencia energética, ya rehabilitamos las refinerías, estamos construyendo dos plantas coquizadoras, compramos la refinería de Texas; ya se terminó la refinería de Dos Bocas, no vamos a comprar las gasolinas en el extranjero y no van a aumentar los precios de los combustibles: la gasolina, el diesel, el gas ni la luz.”



El Tren Maya

 


Otro proyecto emblemático de la actual administración, tanto por su magnitud como por su realización en la península de Yucatán, es el Tren Maya. Esta red férrea contará con mil 554 km y más de tres mil obras complementarias. Recientemente se anunció que el 1 de septiembre iniciarán los viajes de supervisión y tan sólo tres meses después los viajes abiertos al público.
En su totalidad, el Tren Maya se compone de siete tramos entre las localidades de Palenque, Escárcega, Calkini, Izamal, Cancún, Tulum y Bacalar, dentro de los cuales habrá 19 estaciones y 14 paraderos.
Debido al valor cultural de la zona, los trabajos se han realizado en coordinación con el Instituto Nacional de Antropología e Historia y actualmente se realizan obras en 29 sitios arqueológicos para salvaguardar 4410 bienes inmuebles, 171 bienes muebles, 310 mil fragmentos de cerámica y 281 enterramientos humanos.
Sobre este y el resto de los proyectos ferroviarios, el presidente de México destacó que al concluir su mandato en 2024 habrá más de 3 mil kilómetros de vías férreas distribuidas en obras prioritarias como el Tren Maya, el Ferrocarril del Istmo de Tehuantepec y el Tren Interurbano México-Toluca, ampliando de manera sustancial la comunicación terrestre del país.



Los pendientes de la Cuarta Transformación

 


Consolidado el gobierno actual a través de la atención inmediata a los sectores más vulnerables y el impulso a la economía con inversión pública mediante obras de infraestructura esencial para el desarrollo, quedan todavía aspectos importantes a atender para consolidar también el estado de bienestar para toda la población, principalmente para las comunidades impactadas por la construcción de los megaproyectos en sus entornos próximos.
De acuerdo a la doctora Rhina Roux, profesora e investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), 900 comunidades indígenas, de las 1,878 presentes en los 43 municipios de la región, serán impactadas por el Tren Maya y sin las medidas adecuadas para que estas comunidades puedan beneficiarse por la nueva infraestructura, la posibilidad de una oleada de despojos a las tierras ejidales de los campesinos se incrementa.
Esto revela la necesidad del gobierno por crear políticas públicas y legislaciones capaces de contener la voracidad de las industrias típicamente capitalistas, sustentadas en la explotación asalariada de las poblaciones previamente precarizadas por el abandono o, en el mejor de los casos, pese al escaso apoyo a sus sistemas tradicionales de producción.
Si bien la preservación del medio ambiente y el respeto a las comunidades indígenas son prioridades para la administración del presidente López Obrador, como lo demuestran las distintas declaratorias de áreas naturales protegidas y las consultas indígenas para la construcción de los megaproyectos, esta actitud de respeto debe quedar garantizada para la siguiente administración y convertirse en pieza fundamental para construir nuevos pactos sociales entre el Estado y la población de las zonas impactadas a la que pretender gobernar, pacto que surge del entendimiento por las prácticas de trabajo tradicionales y no de la imposición de un modelo laboral ajeno y orientado a hacerlos proveer un servicio que no contribuye al desarrollo de su propia comunidad.